Estos detalles fueron dados a conocer por los fiscales de la Unidad de Homicidios, Ana Laura Gioria y Estanislao Giavedoni, en una audiencia realizada este miércoles en tribunales, en la que se impuso la prisión preventiva de Pacheco.
La declaración de esta testigo fue fundamental para vincular a Pacheco, exempleado penitenciario, con la desaparición y muerte del profesor de danza oriundo de Paraná.
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El cuerpo de la víctima fue descartado en el río Salado
Detalles que rodean el crimen
Pero Pacheco además ya le había referido a su amiga que tenía problemas con Caraballo porque no quería adelantarle el pago del alquiler, y le dijo que lo iba a matar. Esta conversación ocurrió la noche del 24 de diciembre, durante el festejo de la Nochebuena. Esa noche fue la última vez que la familia de Caraballo tuvo contacto con él.
Este testimonio revelador fue dado a conocer por los fiscales en la audiencia: Pacheco estuvo en la casa de su amiga hasta las cinco de la mañana y luego se retiró. Algunas horas después, volvió, le refirió que ya había matado a Lucas y le pidió ayuda para deshacerse del cuerpo.
Además, cuando Pacheco fue a pedirle ayuda a su vecina, vestía un pantalón blanco que "se notaba que no era de él", indicó. Según la testigo, el imputado admitió que era una prenda de vestir de Caraballo.
En su declaración ante los investigadores, la mujer sostuvo que se negó a ayudar a Pacheco, y que al poco tiempo advirtió que salía de su casa con una valija y que se subía a un auto de alquiler, a un “remis trucho”.
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El sillón gris forma parte de la evidencia de los investigadores
Los allegados a la víctima se sorprendieron cuando, el 26 de diciembre, un día y medio después de haber compartido la cena de Navidad, recibieron un mensaje desde el teléfono de Lucas: les avisaba que había conseguido trabajo en Buenos Aires, y que se iba a vivir allá.
Entre la evidencia que forma parte de la investigación, los fiscales destacaron una prueba de luminol realizada en la vivienda que la víctima le alquilaba al imputado, y que arrojó resultado positivo, si bien había realizado una “excesiva limpieza”, aclaró Giora al finalizar la audiencia en una rueda de prensa. También se destaca un sillón gris que era propiedad de Caraballo, y que incluso se ve en la imagen que su familia aportó mientras lo estaban buscando.
Ese sillón fue vendido por Pacheco a su vecina, testigo clave en la causa; sin embargo, a ella le refirió que se lo había regalado su madre. Este sillón también fue peritado con luminol y se pudo detectar que también había sido limpiado, al igual que la vivienda.
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El lugar donde se encontró el cuerpo mutilado de un hombre, los primeros días de enero de 2025
Secuestro, abuso sexual y amenazas de muerte
En tanto, la expareja de Pacheco, quien padeció situaciones de violencia física y sexual por parte del expenitenciario, refirió estar amenazada de muerte por el hombre, quien le refería que "te voy a cortar en pedacitos y te voy a tirar al río". Estos hechos también fueron imputados por los fiscales.
Según pudo relatar la mujer víctima de los hechos, Pacheco la mantenía encerrada en la vivienda que compartían en Larguía al 8600, la forzaba a mantener relaciones sexuales y la obligaba a verlo cómo consumía estupefacientes.
El agresor alardeaba que no iba a ocurrirle nada debido a sus contactos con la policía tras su pasado como empleado penitenciario. El último ataque sexual ocurrió el 16 de febrero, cuando el hombre tomó del cuello a la víctima para forzarla.
Una vecina acudió en auxilio de la joven, y llamó a la Central de Emergencias 911; Pacheco fue detenido en el lugar y la joven recibió asistencia médica. Los profesionales detectaron lesiones en el cuello y en la zona genital, y la encontraron "emocionalmente inestable".
Los fiscales destacaron que la mujer tiene tanto temor de Pacheco que no quiso asistir a declarar antes de las respectivas audiencias imputativa y de prisión preventiva.