Exportaciones de ganado vivo: una oportunidad para la ganadería nacional
“Es una muy buena medida; siempre una salida más para la producción es una buena noticia”, dijo a AIRE el ingeniero agrónomo Juan Carlos Pujato, secretario de la Sociedad Rural de Santa Fe. Especialmente, dijo, para las provincias fronterizas. Aunque consideró que “debería venir de la mano de la eliminación de lo que queda de retenciones”.
Este martes 25 se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 133/2025, modificando el Decreto 322/73 que desde hace más de 50 años impedía la venta al exterior de bovinos en pie con destino a faena.
Desde la Secretaría de Agricultura de la Nación indicaron que la medida busca, además de garantizar la “libre circulación de bienes, servicios y trabajo”, una mayor inserción del país en el comercio mundial, así como estimular la producción y promover el “mejoramiento zootécnico de las razas ganaderas”.
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A tono con Pujato, el consultor Victor Tonelli, dijo a AIRE que la medida es muy positiva y consideró que puede ser un gran impulso para los criadores. En Uruguay, donde luego de un intenso debate se habilitó este negocio hace más de una década, “estimuló profundamente sobre todo al sector más crítico, yo diría la génesis del proceso que es el criador”.
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Víctor Tonelli afirmó que los feedlots pueden beneficiarse, ofreciendo el servicio de cuarentena previa al embarque.
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Al respecto, explicó que en los trasnportes marítimos de hacienda en pie, grandes “feedlots flotantes” con capacidad para alojar hasta 20.000 o 30.000 cabezas, no se embarcan animales gordos para faena sino novillitos recriados de 300/350 kilos.
Este negocio, dijo, lo hacen grandes jugadores del comercio mundial de carnes, como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, así como Uruguay, Paraguay, Brasil y hasta Chile. Los compradores, con Turquía a la cabeza, son en su mayoría países islámicos que se garantizan de esta manera la faena bajo el rito musulmán.
“Uruguay, para que tengan una idea, el año pasado exportó el equivalente al 20% de su faena de novillitos de entre 350 y 400 kilos, no gordos listos para faena, con destino a Turquía”, detalló.
Exportaciones ganaderas: beneficios y desafíos de la venta de bovinos en pie
Frente a quienes puedan argumentar algún perjuicio, Tonelli recordó que en Uruguay “hubo un debate muy profundo”, en el cual los “frigoríficos pretendían un mercado cautivo”. Pero “ganó afortunadamente el sector de la producción”. Al mismo tiempo, se liberó la importación de carne para evitar un desabastecimiento del mercado interno, algo que consideró necesario en Argentina.
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Por otra parte, sostuvo que los engordadores a corral, que podrían sentirse amenazados por la competencia de la exportación, en el país vecino tampoco se perjudicaron. “Los feedlots no se vieron afectados porque, en general, tenés que hacer una cuarentena antes de embarcar y ese servicio lo prestan ellos”.
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Los trasnportes marítimos de hacienda en pie son grandes “feedlots flotantes” con capacidad para alojar hasta 20.000 o 30.000 cabezas.
Más mercados para Argentina: el impacto de la nueva medida del Gobierno
Tonelli anticipó que la medida permitiría crecer al sector de la producción “sin sentir que se va quedando con cada vez menos compradores”, en un mercado interno que consume cada vez menos carne bovina, comportamiento que consideró normal en todo el mundo.
“Si no entendemos esto, y le damos libertad de comercio al sector de la producción, en algún momento nos va a estar faltando demanda, sobre todo la demanda interna que va a seguir cayendo; y no por un problema coyuntural de este gobierno o del gobierno anterior, es un tema estructural”, remarcó.
Sobre la capacidad de la ganadería argentina de hacer frente a la exportación de hacienda en pie, mencionó que el sistema se orientó a hacer animales livianos para el mercado interno y que, a medida que se flexibilizan estas cuestiones, “lo que tal vez hoy puede ser una oferta reducida para ese destino, en 10 años a lo mejor tenemos un cambio total y en vez de faenar liviano, faenamos más pesados”.